Abad trienal del monasterio de Piedra y natural de Villel de Mesa. Fue el primer abad elegido para un periodo de tres años, de 1531 a 1533 y también de 1535 a 1538. Ocupando el orden 36 y 39 de los 113 abades que tuvo el Monasterio entre los años 1218 y 1835.

Fray Roberto Muñiz (Biblioteca cisterciense) también le nombra como monje Bernardo y Doctor en teología por la Universidad de París y autor de: Oración gratulatoria pronunciada en Zaragoza al Cardenal de Tortosa con motivo de su exaltación al Sumo Pontificado, escrita en un latín elegantísimo, pronunciada en 1532 y conservada desde entonces en el Monasterio.

Y no menos importante es, para unos más que otros dependiendo de lo golosos que seamos, el hecho de que fue la primera persona en hacer chocolate en el Viejo Mundo.

En 1534 Fray Antonio Álvaro recibió una misiva de un monje aragonés que marchó tras el Descubrimiento al Nuevo Continente. Este monje, Fray Jerónimo de Aguilar, le mandó las instrucciones para elaborar una suculenta bebida a base de semillas de cacao a la que le había dado el nombre de chocolate y que él mismo había formulado a partir de una bebida nativa de cacao.

Fray Antonio, como abad del monasterio, ordenó la elaboración de esta receta para disfrute de ellos. Posteriormente y debido al éxito que tuvo, la receta pasó al resto de conventos cistercienses de Aragón y a la realeza. Hasta que en el siglo XVI, en el que ya lo disfrutaba todo el pueblo, un florentino llamado Carletti exportó la elaboración del chocolate a Italia y a toda Europa.

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