Palacete situado en la actual plaça del Pi, que toma nombre de iglesia parroquial situada en frente. El palacio tiene su origen en el siglo XVI, siempre ligado a la familia Fivaller. Se incorporó al patrimonio del marquesado de Villel con el matrimonio entre María Bernardina Taberner y González de la Cámara, V marquesa de Villel, y Juan Antonio de Fivaller y Bru a finales del siglo XVIII. La última propietaria de este inmueble ―perteneciente a la familia Martorell― fue Águeda Martorell y Fivaller. A su muerte, el palacio se pone en venta y tras un periodo de negociaciones, Francisco de Borja Martorell y Téllez-Girón vende el palau el 25 de febrero de 1932 al Institut Agrícola Català de Sant Isidre ―donde la institución mantiene su sede― por 230 000 pesetas.

Entre los bienes muebles de este edificio se pueden contar dos carrozas de estilo imperio, de finales del siglo XVIII y principios del XIX, que se cedieron en depósito a la Junta de Museus de Barcelona. En el diario de sesiones de dicha Junta, de 8 de noviembre de 1932, se da cuenta de la operación: «La mateixa secretaria dava compte d’haver-se rebut els dipòsits següents: […] Procedent del senyor duc d’Almenara Alta, unes carrosses d’estil imperi. La Junta se’n dóna per assabentada i acorda expressar agraïment als esmentats dipositaris»348. Inicialmente se alojaron en el Palau de la Ciutadella, sede del Museu d’Art Decoratiu i Arqueològic, antes de destinarse dicho edificio para acoger el Parlament de Catalunya. Hasta el año 2012 estuvieron depositadas en el Museu de les Arts Decoratives de Barcelona, ubicado en el palacio de Pedralbes; y desde la inauguración del Museu del Disseny, en 2014, ocupan los almacenes de este museo.


Ambas carrozas son de tipo berlina. Una de ellas ―imagen izquierda― presenta carrocería oscura, está decorada con tonos dorados y rojo y con alegorías mitológicas. Una filigrana metálica remata el perímetro superior de la cabina. Su interior está tapizado en granate y beige, con telas bordadas con motivos vegetales y borlones. La otra berlina ―imagen derecha― es de carrocería bicolor, donde destaca la elaborada pintura, rica en detalles vegetales dorados, aves, ángeles y medallones, entre otras figuras. Su interior está tapizado en verde liso y cintas claras con cenefa geométrica en verde.