Justa poética en defensa de la pureza de la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima

En el año 1617 se celebró en Calatayud una justa poética por iniciativa de Sancho Zapata, un caballero bilbilitano de las Cortes del reino de Aragón. Las justas poéticas eran certámenes literarios que se popularizaron durante los siglos XV y XVI para conmemorar celebraciones religiosas, efemérides o actos solemnes.

En esta justa poética en defensa de la Pureza de la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima, participó doña María de Pedroso y Andrade, señora de Villel por matrimonio con don Diego de Andrade y Funes. Dos años más tarde, en 1619, el propio Sancho Zapata publica las obras participantes en un libro:

ZAPATA, Sancho (1619): Iusta poetica en defensa de la pureça de la Inmaculada Conçepcion de la Virgen Sançtissima. Zaragoza: Diego la Torre.

Justa poética en defensa de la pureza de la Inmaculada Concepción de la Virgen Santísima

Estructura del libro

El libro se inicia con una bella portada ilustrada en la que se representa a la Virgen en la parte superior, a Santiago a la izquierda, San Jorge a la derecha y el escudo heráldico del autor en la parte baja. Y dice así: Iusta poética en defensa  de la pureça de la inmaculada Conçepción de la Virgen Sançtíssima. Mantenida y premiada por D. Sancho Çapata. Su devoto y esclavo. Dirigida al illustríssimo reverendíssimo Señor Cardenal Çapata del Consejo de estado de la Magestad Chatólica del Rey nuestro Señor Filipo III.

Le siguen tres hojas sin numerar, en las que se presenta:

  • La aprobación de fray Francisco de Torres, de la orden de San Francisco y lector de teología en colegio de San Diego de Zaragoza. Zaragoza, a 28 de febrero de 1619.
  • La licencia de impresión, concedida por el licenciado don Pedro de Molina. Zaragoza, a 28 de febrero de 1619.
  • Así como varios sonetos dedicados al autor, Sancho Zapata: uno escrito por fray José Capdau, religioso de la orden de San Francisco y colegial del San Diego de Zaragoza; otros dos escritos por fray Juan Gaona, religioso de la orden de San Francisco y natural de la ciudad de Calatayud, uno en castellano y otro en italiano.

Ya numeradas, las páginas preliminares continúan con:

  • Dos composiciones, un soneto y una redondilla, dedicadas a Sancho Zapata, escritas por fray Francisco de Pamplona, religioso capuchino. (pp. 1-4)
  • Un texto en latín. (pp. 5-6)
  • La dedicatoria de la obra al cardenal Antonio Zapata y Cisneros, también consejero de estado del rey. (pp. 7-12)
  • Una carta al lector. (pp. 13-14)

Iusta poética, en defensa de la pureça de la inmaculada concepción de la Virgen Santífsima; celebrada en la insigne ciudad de Calatayud. Así comienza el primer capítulo, donde el autor hace un repaso de los méritos de la cuidad de Calatayud y narra los previos a la Justa (pp. 15-62). En este capítulo, incluye el sermón pronunciado por fray Pedro Gabriel de Aragón, lector de teología del convento de San Francisco (pp. 23-60)

El segundo capítulo es Certamen poético, que a devoción y gloria de la Purífsima e inmaculada Concepción de la Soberana Reyna de los Ángeles, publica Don Sancho Çapata, en la ciudad de Calatayud. En él enumera los diferentes certámenes que componen la justa poética, con sus normas y premios y jurado (pp. 61-70):

  • Primer Certamen de versos latinos: dos dísticos latinos sobre la Anunciación de la Virgen. Premios: primer, un hermofo quadro al olio de San Ioseph; segundo, unas Oras de Nueftra Señora con manecillas de plata; tercer, un eftuche de Barcelona, dorado.
  • Segundo Certamen de rimas: siete rimas encadenadas de once versos sobre la Concepción de la Virgen. Premios: primer, un rico quadro al olio de la Virgen al mifmo intento de fu inmaculada Concepción; segundo, una fortija de oro con vn rubí fino; tercer, unas ligas de tafetán de color celefte, guarnecidas con plata fina.
  • Tercer Certamen de glosas: cuatro décimas. Premios: primer, tres varas de tafetán blanco doble; segundo, un bolfillo de ámbar bordado de oro y cañutillo de plata; tercer, un Rosario de cocos curiofamente guarnecido.
  • Cuarto Certamen de jeroglíficos: un geroglífico alabando a Santa Ana. Premios: primer, un gallardo quadro al olio de Santa Ana; segundo, un curiofo bolfillo de feda y oro; tercer, una viftofa vada de gafa naranjada, guarnecida de plata.
  • Quinto Certamen del enigma: Resolución de una adivinanza, dando el resultado con la métrica expuesta y en un máximo de quince cuartetes. Premios: primer, un par de guantes de ámbar, de valor de tres escudos de oro.
  • Sexto Certamen de sonetos: un soneto dedicado al Niño Jesús pendiente de los caftífsimos pechos de fu Madre amantífsima. Premios: primer, un delicado Niño Iefus de efcultura, veftido de Cardenal, de tafetán, carmefí, y roquete blanco de cambray, con guarnición de Flandes; segundo, un Agnus Deigrade bordado de plata, y oro, con matices de feda.
  • Séptimo Certamen de tercetos: veinte tercetos sobre las grandezas de Felipe III. Premios: primer, unas medias de feda pagizas; segundo, un fino efpejo de criftal, guarnecido de ébano, y plata; tercer, una efpadilla de plata, doradas las guarniciones.

Tras una una introducción, se da cuenta de las obras presentadas en los distintos certámenes (pp. 70-194). En el séptimo certamen participa María de Pedroso y Andrade, señora de Villel, con A la devoción (pp. 181-183):

Otros de Doña Maria de Pedroso y Andrade, Señora de Villel: A la devocion.

Al soberano objeto de mi cántico
aspira acento culto (oh, lumbre Angélico)
Príncipe de la luz, y Reino Atlántico.

Plectro elevado, con que vibre célico
alientos infunde, suavidad armónica,
y en certamen de honor estruendo bélico.

Si de Filipo Augusto la Corónica,
al ciego, que vi tanto, fuera lícito
describir tan feliz, como canónica.

O a quien con letras vivas el implícito
del caballo falaz, portento Argólico
en metro inimitable dijo explícito:

Un amago pintaron del Católico
Alexandro, que en dos orbes ciñéndose
tramonta a Febo resplandor simbólico.

A tanta Majestad desvaneciéndose
de Artaxerxes la gloria celebérrima
humilde, y muda el rostro va cubriéndose.

La opulencia de Craso fue misérrima,
que tirana íntimo siglo pretérito,
la de Romanos Césares paupérrima.

Al iris, que produjo sol emérito
de Philipo Segundo, el cielo Hispánico
de sus rayos ostenta, tiene mérito.

Digna rama de árbol, que al Germánico
Imperio dio trofeos indelébiles,
al Galo admiración, gloria al Británico.

Capitán de la fe, que de los flébiles
apóstatas (del bando Mahomético
sectarios) desterró las tropas débiles.

Terror, castigo, asombro del herético
por quien triunfan de anhélito pestífero
evangélica ley, culto profético.

Atlante en caridad, y amor Cristífero,
que espera ver sin límite y obstáculo
propagado el baptismo salutífero.

Bello a contrarias iras propugnáculo,
si David fuerte, Salomón pacífico,
al pueblo, a la viuda, al pobre báculo.

Augmento ve la Religión magnífico,
y la justicia muestra aspecto válido,
erige la piedad tono beatífico.

Semblante en el castigo enseña pálido
el maléfico; y la verdad pulquérrima
a su opuesta le quita el cetro inválido.

La vida a la virtud contraria acérrima
guirnaldas de laurel, de mirto, y álamo,
vencida, a la equidad rinde integérrima.

Castidad y templanza, forman tálamo,
dosel rico al héroe felicísimo;
la fama apresta el diamantino cálamo.

¿Qué mucho si es Patrón este firmísimo
Acates de la Concepción purísima,
de la que preservó el Criador altísimo?

¿Qué mucho, que su alma este riquísima,
con tal bien? y el Európico y Américo
tesoro ofrezcan suma importantísima.

¿Qué mucho que a sus pies el más colérico
se postre del valor que encierra el Ártico,
y tema, y ame todo el orbe esférico,
hasta que incluya el punto del Antártico?

Otros de Doña Maria de Pedrofo, y Andrade, Señora de Villel, A la devocion.

Al foberano objeto de mi cantico
afpira acento culto (o, lumbre Angelico)
Principe de la luz, y Reyno Atlantico.

Plectro eleuado, con que viure celico
alientos infunde, fuauidad harmónica,
y en certamen de honor eftruendo belico.

Si de Filipo Augusto la Coronica,
al ciego, que vi tanto, fuera licito
defcriuir tan feliz, como canonica.

O a quien con letras viuas el implicito
del cauallo falaz, portento Argolico
en metro inimitable dixo explicito:

Vn amago pintaron del Catholico
Alexandro, que en dos orbes ciñendofe
tramonta a Febo refplandor fymbólico.

A tanta Majeftad defuaneciendofe
de Artaxerxes la gloria celeberrima
humilde, y muda el roftro va cubriendofe.

La opulencia de Crafo fue miferrima,
que tyrana intimo figlo preterito,
la de Romanos Cefares pauperrima.

Al iris, que produxo fol emerito
de Philipo fegundo, el cielo Hifpaánico
de fus rayos oftenta, tiene merito.

Digna rama de arbol, que al Germanico
Imperio dio trofeos indeleuiles,
al Galo admiracion, gloria al Britanico.

Capitan de la fè, que de los flebiles
apoftatas (del vando Mahometico
fectarios) defterro las tropas deuiles.

Terror, caftigo, affombro del heretico
por quien triunfan de anhelito peftífero
Euangelica Ley, culto Profetico.

Atlante en charidad, y amor Chriftifero,
que efpera ver fin limite y oftaculo
propagado el Baptifmo falutifero.

Bello a contrarias iras propugnaculo,
fi Dauid fuerte, Salomon pacifico,
al pueblo, a la viuda, al pobre vaculo.

Augmento ve la Religion magnifico,
y la jufticia mueftra afpecto valido,
erige la piedad tono beatifico.

Semblante en el caftigo enfeña palido
el malefico; y la verdad pulcherrima
a fu opuesta le quita el cetro inualido.

La vida a la virtud contraria acerrima
guirnaldas de laurel, de mirto, y alamo,
vencida, a la equidad rinde integerrima.

Caftidad, y templança, forman talamo,
dofel rico al Heroe felicifsimo;
la fama aprefta el diamantino calamo.

Que mucho fi es Patron efte firmifsimo
Acates de la Concepcion purifsima,
de la que preferuo el Criador altifsimo?

Que mucho, que fu alma efte riquifsima,
con tal bien? y el Europico, y Americo
theforo ofrezcan fuma importantifsima.

Que mucho que a fus pies el más colerico
fe poftre del valor que encierra el Artico,
y tema, y ame todo el orbe esferico,
hafta que incluya el punto del Antartico?

En las páginas 194-201 se introducen dos obras fuera del certamen y una obra del quinto certamen, que al autor se le olvidó incluirla.

Finalmente, Sancho Zapata expone en verso, tanto las conclusiones (pp. 201-217) como los premiados de la justa poética (pp. 217-222).

Ficha bibliográfica

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