José Rivas Pérez
José Rivas Pérez nace en Villel de Mesa el 1 de marzo de 1781; sus progenitores, vecinos de Villel de Mesa fueron Joaquín Rivas, natural de Villel de Mesa, y Teresa Pérez, natural de Cabolafuente425. Perteneció a una familia, los Rivas, notable en el entorno social de Villel de Mesa a lo largo de la historia. En el siglo XVI, María de Ribas entronca con el señorío de Villel por matrimonio con Juan de Funes y Castilla; en el siglo XVII se cita a Juan de Ribas Cortés como presbítero de Villel y notario del Santo Oficio de la Inquisición de Cuenca, Francisco de Ribas, presbítero de Villel de Mesa y otro Juan de Ribas, probablemente el primero, como escribano de Villel de Mesa. Falleció en Sevilla la noche del 13 de mayo de 1848 durante la insurrección republicana que se produjo en la ciudad, siendo muerto por los sublevados en el curso de los disturbios (Carrasco y Saiz del Campo, 1893)180.

La figura de José Rivas Pérez destaca por el legado bibliográfico que ha dejado para la historia de Villel de Mesa. Durante su ajetreada vida, escribió dos manuales didácticos: el primero en su juventud, que versa sobre apicultura, y el segundo relativo a su ejercicio profesional como comandante en el ejército.
Inicios en el campo de la apicultura
La tradición apícola en Villel de Mesa se remonta al siglo XVIII, al menos documentalmente como se demuestra en el Catastro del marqués de la Ensenada. José Rivas Pérez se inicia en la apicultura de mano de Joaquín Pérez, un experimentado apicultor y capellán del vecino Cabolafuente, y probablemente familiar directo de su madre. Tras algunos años de ejercicio en la apicultura, pone a disposición de otros su conocimiento sobre el manejo de las abejas y sus propias experiencias en un tratado de apicultura llamado Antorcha de colmeneros o tratado económicode abejas. Esta primera obra vio la luz en 1807, cuando contaba con 26 años de edad, gracias al mecenazgo de Juan Antonio Fivaller y Bru, marqués de Villel. Además, José Rivas logró el ingresó en la Sociedad Aragonesa de Amigos del País con la publicación de esta obra426.
Carrera militar
Al poco tiempo de publicar su tratado de apicultura, a finales de 1808 se alista en los cuerpos francos, coincidiendo con la entrada de Napoleón en Madrid tras vencer en la batalla de Somosierra, para luchar contra las tropas francesas. Comenzará un exitosa carrera que le hará alcanzar el rango de coronel en 1846. Se puede trazar su trayectoria militar a través de su expediente de servicio, del que me sirvo para trasladarlo a continuación426.
Guerra de la Independencia
El 1 de diciembre de 1808 se incorpora como voluntario de los cuerpos francos y es destinado a Madrid por orden de los generales Morla y marqués de Castelar, quienes estaban encargados de la defensa de Madrid. Allí desempeña labores de ingeniero voluntario, bajo la dirección de Joaquín Acosta, en la construcción de baterías para la fortificación de la Puerta de Toledo y otros puntos adyacentes. Ese mismo mes de diciembre fue apresado por las tropas francesas en Madrid, consiguiendo huir al poco tiempo. Esta huída le llevó a participar en otras acciones bélicas próximas a su tierra natal, como son las de Iruecha y Alcolea en el año 1809.
El 2 de enero de 1810 es nombrado soldado distinguido del real cuerpo de zapadores y minadores. Sirvió en el regimiento 3º de Valencia y en el del infante don Carlos. Participó en la batalla de Albentosa (1810). También se encontró en la batalla que hubo con este mismo general en los campos de Puçol el 25 de octubre de 1811 con motivo de haber ido el general Blanes con las tropas españolas a socorrer el castillo de Murviedro, en Sagunto, que se hallaba sitiado por el ejército francés al mando del general Suchet. En este periodo ocupó varias comisiones como ingeniero voluntario por orden del general Luis Alejandro de Bassecourt y Dupire. En ellas, ayudó al capitán de ingenieros Miguel Ruano en la fortificación del puente de Villarreal sobre el río Mijares; y levantó el croquis del barranco y pueblo de Almazora (Castellón), así como el del expresado puente de Villarreal. Después, por orden del mismo general Bassecourt, acudió al castillo de Sagunto como agregado al cuerpo de ingenieros. Allí trabajó bajo las órdenes inmediatas del Mayor de Brigada Francisco Jaramillo, comandante y director de aquellas obras de fortificación, para ayudar en todo lo concerniente al levantamiento de planos, fortificación y aprovisionamiento del mencionado castillo. Durante su agregación al expresado cuerpo de ingenieros también levantó el plano topográfico de Oropesa del Mar y el plano geográfico de su castillo y Torre del Rey.
Recibió el nombramiento de subteniente de Artillería con antigüedad de 19 de diciembre de 1811. Destinado al segundo regimiento, participó en varias acciones de guerra, entre ellas la caída de Valencia frente al mariscal Louis Gabriel Suchet. Tras la capitulación firmada en 9 de enero de 1812 por el general español Joaquín Blake, quedó nuevamente prisionero y conducido al día siguiente a Francia junto a los miles de soldados que estaban a cargo de Blake.
Etapa francesa
Permaneció recluido en Francia durante más de dos años en los depósitos de prisioneros de las localidades de Autun, primero, y Bar-le-Duc posteriormente. A principios de 1814 logró fugarse, al igual que hizo tras la toma de Madrid, y ante la imposibilidad de volver a España, ofreció sus servicio a los aliados de la Sexta Coalición. Ocupó el empleo de comandante de Artillería de la plaza de Toul, cerca de la ciudad de Nancy, en la antigua región de Lorena. Desde allí siguió la marcha de aquel ejército hasta su entrada en Paris, unido al batallón español titulado de la Lorena, al mando del coronel Manuel O’Doyle. Tras la rendición de París, el 31 de marzo, regresó de vuelta a España.
Regreso al regimiento de artillería
En junio se reincorporó a su antiguo regimiento de artillería con el empleo de teniente. En 1815 levantó el plano de las inmediaciones del lazareto de Valencia por orden del coronel comandante de artillería de dicha plaza para el establecimiento de la escuela práctica. En 1816 ocupa puesto en a brigada de oficiales de artillería habiéndose formado en el ejército de observación de los Pirineos, llamado del centro, para formar la dotación de las plazas del reino de Aragón Posteriormente pasó a hacer el reconocimiento y dotación de los castillos de Jaca, Benasque, Monzón, Mequinenza, bajo las órdenes del teniente coronel del cuerpo y presidente de la referida brigada.
El primero de octubre del mismo año, fue incorporado a la brigada de artillería del ejército expedicionario destinado a ultramar, con el objetivo de sofocar los movimientos de independencia en las colonias americanas. Permaneció hasta que la unidad se disolvió y regresó nuevamente al regimiento de artillería el 4 de abril de 1820. El 14 de agosto de 1822 Capitán efectivo de artillería por escala de rigurosa antigüedad
El año de 1826 fue destinado a la Dirección general del Arma, dependiendo del quinto regimiento y después del tercero. Nombrado primer comandante de batallón de artillería en marzo de 1837 y ascendido a teniente coronel en junio de 1839, en su plaza en el campo de Gibraltar.
Condecoraciones
Su participación en la Guerra de la Independencia, así como su exitosa carrera en el ejército, le proporcionaron diversas condecoraciones:
- Cruz del 2º Ejército. Condecoración militar creada en 1815 para recompensar a los miembros de este ejército por sus acciones durante la Guerra de la Independencia Española (1809-1814). Se otorgó a los militares que combatieron en las filas del Segundo Ejército, particularmente aquellos involucrados en la resistencia en la zona de Aragón, Valencia y Cataluña contra la ocupación francesa.
- Medalla de Sufrimientos por la patria. Distinción creada en 1814 por Fernando VII para los prisioneros de guerra que fueron conducidos bajo cadenas a distintos depósitos franceses; su uso se extendía también a los evadidos que, tras completar su huida, lograban presentarse de nuevo en sus filas en España.
- Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. Distinción creada en 1814 por Fernando VII para recompensar el sufrimiento y la constancia en la batalla.
- Placa de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. Concedida por haber cumplido los cuarenta años de oficial.
La obra póstuma
Desde su empleo de comandante empieza a leer, examinar y recopilar todos aquellos documentos a su alcance relativos a las funciones de su cargo, con el objetivo de crear un manual para el buen desempeño de las tareas propias un comandante de Artillería. En 1846 obtiene el rango de coronel siendo destinado a la Plana Mayor del tercer Departamento. Dos años después, teniendo preparado su manual para publicarlo, murió la noche del 13 de mayo de 1848 en la sublevación de Sevilla. Aun así, finalmente consiguió ver la luz en 1849 bajo el título Manual de los comandantes de artillería de las plazas, impreso en Madrid.
Durante su estancia en el campo de Gibraltar, José Rivas Pérez encuentra en las inmediaciones varias proyectiles de piedra que las fecha en los siglos VIII y XIV. Una de estas piezas es enviada al Museo de Artillería de Madrid, donde se cataloga como munición utilizada por Alfonso XI (Salamanca, 1311 – Gibraltar, 1350) en la toma del reino de Algeciras entre los años 1342 y 1344. Es de piedra caliza, de forma esférica con 55 cm de diámetro y 209 kg de peso. Actualmente, esta pieza es conservada en el Museo del Ejército (Toledo) con nº de inventario MUE-422 (Proyectil bolaño cal. 150 mm. Siglo XIV)424

Fue el primero en fijar la atención sobre unas grandes piedras esféricas que se encontraban en las inmediaciones de la plaza de Algeciras. Las reunió en el fuerte de Santiago y escribió sobre ellas una memoria en el año de 1840, en la que fechó su uso en los siglos VIII y XIV e introdujo algunas notas históricas sobre la antigua artillería. Este trabajo fue reconocido por la Junta Superior Facultativa del Cuerpo y se le emplazó a enviar una de las balas de la colección al Museo de Artillería.
Carrasco y Saiz del Campo (1893)180 destaca el lado más intelectual del José Rivas Pérez:
Era hombre instruido y laborioso, que desempeñó en su carrera bastantes comisiones delicadas y compuso diversos escritos. Uno de ellos, titulado la Antorcha del Colmenero, le valió el ingreso en la Sociedad Aragonesa de Amigos del País; otro fue una manifestación sobre el error geográfico en que incurrían las Reales Ordenanzas llamando isla de las Palomas a la que es isla Verde de Algeciras; la Memoria citada acerca de las antiguas balas de piedra de la Artillería, y el Manual de los comandantes de Artillería que dejó preparado a su muerte y fue impreso por disposición superior en 1849.
Relaciones
Registros relacionados
Catálogo de los recuerdos históricos existentes en el Museo de Artillería
Carrasco y Saiz del Campo, Adolfo (1830-1906)
1893
1342-1344
Antorcha de colmeneros o tratado económico de abejas
Rivas Pérez, José (1781-1848)
López Gordo, Miguel, Rivas Pérez, José (1781-1848)
Hechos relacionados
Nacimiento de José Rivas Pérez