Villel de Mesa, 01/03/1781 – Sevilla, 13/05/1848

Nace en Villel de Mesa el 1 de marzo de 1781, según reza su partida de nacimiento. Hijo de Joaquín Rivas, natural de Villel de Mesa y de Teresa Pérez, natural de Cabolafuente, vecinos de Villel de Mesa. Destaca por el legado bibliográfico que ha dejado para la historia de Villel de Mesa.

 

Antorcha de colmeneros o tratado económico de abejas

[179]

Es autor de Antorcha de colmeneros o tratado económico de abejas: una guía sobre apicultura que publica a los 26 años de edad, en el que pone a disposición de otros su conocimiento sobre el manejo de las abejas y sus propias experiencias. Vio la luz en 1807, bajo el mecenazgo de Juan Antonio Fivaller y Bru, marqués de Villel. Con esta obra, logró el ingresó en la Sociedad Aragonesa de Amigos del País [180].

Aunque en Villel de Mesa se trabajaran las abejas, tal y como demuestra el catastro del marqués de la Ensenada, es en la tierra materna, Cabolafuente, donde profundiza en el ramo de la apicultura de la mano de un experimentado colmenero: Joaquín Pérez, el capellán de la villa. A los 26 años de edad, escribe ya esta Antorcha de colmeneros, en el que pone a disposición de otros su amplio conocimiento sobre el manejo de las abejas y sus propias experiencias.

 

Manual de los comandantes de artillería de las plazas

[180]

En diciembre de 1808 ingresa en el ejército para luchar contra las tropas francesas en la Guerra de la Independencia, donde comenzará un exitosa carrera que le hará alcanzar el rango de coronel en 1846. Tras unos años como soldado en el cuerpo de zapadores y minadores, el 19 de diciembre de 1811 es nombrado subteniente de Artillería. Ese mismo mes fue hecho prisionero en el sitio de Madrid, logrando fugarse al poco tiempo.

El 10 de enero de 1812 quedó nuevamente prisionero en el segundo sitio de Valencia, desde donde fue trasladado a Francia. En 1814 vuelve a huir, refugiándose en la ciudad francesa de Nancy ante la imposibilidad de regresar a España. Allí se une a los aliados de la Sexta Coalición, quedando como comandante de Artillería en Toul, al oeste de Nancy (región de Lorena); posteriormente marchan hasta la entrada en París junto al batallón español de la Lorena, bajo el mando del coronel Manuel O’Doyle. Tras la rendición de París el 31 de marzo, ese mismo año está de vuelta en España y reincorporado a su antiguo regimiento con empleo de teniente.

Entre 1816 y abril de 1820 perteneció a la brigada de Artillería volante del ejército destinado a América del Sur. Cuando la unidad se disolvió, regresó nuevamente al regimiento y ascendió a capitán en el año 1822. En 1826 es destinado a la Dirección general del Arma y en junio de 1839, cuando asciende a teniente coronel, pasa a comandante de Artillería en el campo de Gibraltar.

Desde este momento empieza a leer, examinar y recopilar todos aquellos documentos a su alcance relativos a las funciones de su cargo, con el objetivo de crear un manual para el buen desempeño de las tareas propias un comandante de Artillería. En 1846 obtiene el rango de coronel siendo destinado a la Plana Mayor del tercer Departamento. Dos años después, teniendo preparado su manual para publicarlo, murió la noche del 13 de mayo de 1848 en la sublevación de Sevilla. Aun así, finalmente consiguió ver la luz en 1849 bajo el título Manual de los comandantes de artillería de las plazas, impreso en Madrid.

Durante su estancia en el campo de Gibraltar, José Rivas Pérez encuentra en las inmediaciones varias proyectiles de piedra que las fecha en los siglos VIII y XIV. Una de estas piezas es enviada al Museo de Artillería de Madrid, donde se cataloga como munición utilizada por Alfonso XI (Salamanca, 1311 – Gibraltar, 1350) en la toma del reino de Algeciras entre los años 1342 y 1344. Es de piedra caliza, de forma esférica con 31,4 cm de diámetro y 39,79 kg de peso. Actualmente, esta pieza es conservada en el Museo del Ejército (Toledo) con nº de inventario MUE-422 (Proyectil bolaño cal. 150 mm. Siglo XIV)

Otro hecho señalado en su expediente militar es la advertencia que realiza sobre el error geográfico en las Reales Ordenanzas, en las que se llama isla de las Palomas a la que en realidad era la isla Verde de Algeciras.

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